Raticate es la evolución del pokemón Rattata, ambos son considerados por el Pokédex como grandes roedores. Ratticate tiene una larga cola, colmillos grandes y un pelaje marrón claro. Son una especie omnívora, es decir, les gusta comer de casi todo. Rattata, de color morado y dientes más pequeños, es más rápido para conseguir comida que su ancestro y le gusta robar la comida a los entrenadores pokemón más despistados.


En el mundo natural también existen organismos muy parecidos a estos pokemones. Tal es el caso del ratón saltamontes que vive en las praderas, es color marrón, tiene una cola larga y se caracteriza por ser un gran cazador y emitir un aullido peculiar al ejecutar este acto. Los científicos lo conocen como Onychomys torridus, y su dieta se caracteriza por grillos de desayuno, y entre comida, escarabajos. Uno de los platillos más exóticos y “picosos” que consume es el alacrán de corteza de Arizona, quien tiene una picadura mortal y su veneno se le considera similar al de las serpientes más venenosas. Sin embargo a Onychomys, u Ony (como lo llamamos sus amigos) le gusta la comida difícil, tal vez debe pensar que la comida rápida de cazar no es de la mejor calidad y por lo tanto debe saber más rico sumar a su dieta al alacrán más peligroso del mundo.

¿Los ratones y sus súper poderes?
Todos podríamos suponer que Onychomys perdería la batalla al intentar comer al alacrán de la corteza de Arizona. Pero así como subestimamos siempre a los pokemones de clase uno, nos podríamos llevar gratas sorpresas con este roedor.
El ratón saltamontes vive una batalla pokemón al cazar al alacrán, quien no se deja comer tan fácil ya que lanza mortales picaduras en todo el cuerpo del ratón. El dolor de las picaduras no parece incomodar a Ony; podríamos pensar que la razón es por su gran resistencia al dolor, sin embargo no es así, ¡todo es un truco!, así es, el ratón no se ve afectado ya que tiene una mutación en sus genes.
En la Universidad de Texas, una científica llamada Ashlee Rowe junto con su equipo, descubrieron el gran secreto que escondía este ratón y se publicó un artículo en 2013 en la revista Science. El experimento que realizaron fue para comparar si la señal que indica dolor a causa de la toxina del veneno, era bloqueada o disminuida. Es decir, si el ratón le dolía la picadura del alacrán o sólo sentía menos dolor que ratones de otras especies. Para averiguar esto último, también indujeron veneno del alacrán a la especie de ratón común conocida como mus musculus a quien más adelante llamaremos Mr. M. El equipo se llevó una grata sorpresa.

Laboratorio pokemón
En los laboratorios pokemón los profesores hacen entrega de su primer pokemón y un pokédex a los futuros entrenadores de estas criaturas. El 8 de junio de este año, Japón inauguró en el museo Miraikan una nueva exhibición: se trata de una réplica exacta de un laboratorio Pokemón, en donde todos podrán tomar el papel del profesor Oak. Se conforma de tres salas, en la primera se describen todas las especies de pokemones, y la segunda se aprende a clasificarlos según sus características, (tal como lo que hacen los taxónomos), y en la tercera sala se exponen los descubrimientos científicos pokemón, en donde sin duda alguna apuesto que se podrían exponer las habilidades de Ratticate.
Por desgracia mía, el descubriendo de Rowe no podría ser expuesto. Pero me gustaría platicarles más detalladamente sobre ese experimento. Salió a colación un laboratorio pokemón, porque quiero que imaginen un lugar similar, en donde la doctora realizó este descubrimiento con nuestro protagonista del día de hoy. En una mesita tibia de experimentos, a ambos ratones, Ony y Mr. M, se les inyectó tres sustancias diferentes, en diferentes momentos. Primero una solución salina que sirvió como control, y los científicos grabaron qué fue lo que sucedió: los dos ratones lamieron sus patitas (en respuesta al veneno) por un periodo de 15 minutos. Después se les inyectó el veneno del alacrán para evaluar si éste afectaba del mismo modo a los dos ratones. Como se esperaba, Mr. M lamió su pata por un periodo similar a cuando se le suministró solución salina. Sin embargo Ony lamió su pata por un periodo más corto. Esto quiere decir que el ratón saltamontes no anuló por completo el dolor, pero si disminuyó la intensidad de este, gracias a su mutación. ¿Pero cómo funciona esta mutación?

Dolor pokemón
Los pokemones aprenden a disminuir el dolor de manera natural. Se le conoce en el mundo de los videojuegos como “divide dolor”. De una forma similar, el ratón saltamontes gana la batalla ante el alacrán sin recibir daños físicos irreversibles. ¿Pero cómo es posible esto si el veneno del alacrán contiene potentes neurotoxinas que actúan sobre el sistema nervioso central y sistema circulatorio de cualquier mamífero?. Una picadura nos causaría intensas contracciones musculares y un dolor insoportable.
Según la Asociación Internacional para el Estudio del Dolor, éste es definido como una experiencia sensorial o emocional desagradable, que puede estar asociada a un daño provocado por un estímulo interno o externo. Por ejemplo, la punzada en la pierna cuando caemos de la bicicleta o nos quemamos por accidente mientras estamos preparando muffins.
Aunque “se sienta feo” a veces el dolor no es tan malo. Ya que surgió como un mecanismo que nos beneficia a los animales con sistema nervioso central, para alejarnos de lo que podría lastimarnos.
Recuerda aquel momento en que estás preparando los muffins, y las puntas de tus dedos tocan por accidente el recipiente hirviendo, en ese momento las pequeñas terminaciones de fibras nerviosas que están localizadas en tu piel (que también están en tus músculos y articulaciones) captarán los estímulos dolorosos y los transformarán en impulsos eléctricos; a estos impulsos eléctricos se les denomina potenciales de acción.
Este proceso ocurre en el Sistema Nervioso Central (SNC). El ganglio espinal es una parte fundamental del SNC, y se encuentra conectado a los nervios espinales. Está conformado por un grupo de nódulos nerviosos los cuales a su vez están conformados por neuronas, quienes son las responsables de trasmitir los impulsos nerviosos que llevan la información sensitiva, es decir, de trasmitir las sensaciones que sentimos, como la quemadura que tuviste al preparar muffins.
Los potenciales de acción los tenemos que imaginar como procesos que ocurren a través de una gran puerta que es nuestra membrana celular, en este caso la membrana de la neurona. En esta gran puerta todos quieren pasar, incluyendo al veneno del alacrán que fue inyectado en el ratón saltamontes. Si el alacrán me hubiese picado a mí, la señal del dolor se hubiese pasado por esta membrana de mi neurona, y de esa forma llega a trasmitir a todo mi pobre cuerpo un insoportable dolor. Sin embargo, el ratón saltamontes no sentirá el mismo dolor insoportable pues la mutación que tiene genera aminoácidos capaces de unir las toxinas del veneno y neutralizar todas las neuronas que son las emisoras del dolor. A esto lo conocemos como insensibilidad al dolor y puede llegar a ser un gran aporte para generar tratamientos contra el dolor crónico y para pacientes con enfermedades terminales.
Existen casos de humanos que tampoco sienten dolor, a este síndrome se le conoce como “insensibilidad congénita al dolor”. La piel y mente no están interconectadas a la hora de enviar la información que indique peligro.
Aún falta mucho por investigar sobre los inhibidores del dolor. El dolor es una reacción sensorial, su función en la evolución, junto con el miedo, ha sido la de aprender a alejarnos de estímulos peligrosos, como el de saber que no podemos poner nuestra mano en el fuego porque causaría una sensación insufrible en nuestro cuerpo. Sin el dolor ¿cómo sabremos qué duele para evitarlo?

FUENTE: Rowe, Ashlee H. (2013). “Voltage-Gated Sodium Channel in Grasshopper Mice Defends Against Bark Scorpion Toxin.” Science, 25 Vol. 342 No. 6157

Autor: Akezalli Gonzalez Santiago ( México, D.F, 1990)

Estudio Biología en la Facultad de Ciencias de la UNAM, actualmente realiza tesis en el Laboratorio de Estudios filosóficos, históricos y sociales sobre la biología evolutiva. En el 2014 curso el Diplomado de Divulgación de la Ciencia que imparte la DGDC. Su amor por la ciencia y las bellas artes la ha conducido a la divulgación de la ciencia. También tiene otras aficiones más sencillas, sobre todo el té con leche, las caricaturas, el cine, los cómics, viajar y dormir.

Ilustración: Alejandra Gil Cuevas (Pachuca, Hgo. 1993)

Estudiante de Diseño de la Comunicación Gráfica en la Uam Xochimilco, en el área terminal de Ilustración. Su pasión es la fotografía y la creación de historias y escenarios fantásticos por medio de sus ilustraciones en técnicas mixtas.

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