El tema de la extinción es uno de los que más han llamado mi atención desde que tengo uso de razón; siempre me han gustado las historias de los seres que han poblado la tierra, las ficciones sobre ellos o incluso los procesos de extinción en mundos ficticios.

Esa fue una de las razones por las que decidí comprar el libro Crónicas de la extinción. La vida y la muerte de las especies animales de Héctor T. Arita, editado por el Fondo de Cultura Económica, aunque, la verdad, prefiero comprar libros con descuento (el dinero no lo regalan, pues).

Me complació el texto, ya que es bastante disfrutable tanto para el lector con algún grado de conocimiento en el área de la biología evolutiva como para el público en general. La presentación del libro, sus ilustraci­ones, narrativa, anécdotas y temas son amenos: se lee con ese gusto que tienen las cosas que son sencillas, pero sin llegar a ser consideradas incorrectas por los estudiados en el tema.

Mi experiencia con este libro fue fluida, en 7 horas aproximadamente lo di por concluido, y fue bastante satisfactorio enterarme, recordar o agregar detalles de varias de las historias que ahí se mencionan. Debo confesar que no esperaba gran cosa al adquirir este libro debido al (desafortunado) diseño que el FCE eligió para esta edición, además de la nota de contraportada, así como de la reseña por la que me enteré del libro.

Puedo decir que para el lector ocasional de la divulgación de la ciencia mexicana, es un libro que resulta muy accesible. El autor domina el tema a lo largo del texto e incluye diversas historias sobre la extinción, así como los descubrimientos y esfuerzos por reaparecer especies animales ya extintas. Con ello se vuelve un texto empático y ameno, pese a ser un libro para público general, lo recomendaría para lectores de bachillerato, primeros semestres de la carrera de biología, veterinarios de vida silvestre, antropólogos e incluso estudiantes de semestres más avanzados de biología; no porque sea un libro con datos avanzados o refinados, sino porque es un texto brillante que agiliza las ideas y concepciones sobre la evolución y los procesos de la vida.

El libro está constituido por 9 capítulos, una vez leído el primero, los demás pueden leerse salteados, pues cada uno de ellos tiene suficiente coherencia interna como para no depender de los demás, sin importar que entre ellos mismos se hagan referencias; yo considero esto muy atractivo en un texto, quizás porque soy un lector disperso y suelo leer pedazos de distintos libros a lo largo del mes. De manera adicional, cada capítulo contiene fotografías e ilustraciones suficientes como para echar a volar la imaginación sobre las historias que narran. El apéndice, por su parte, es donde el autor puede explicar más profundamente algunos temas que aborda en el texto. Su omisión hubiera entorpecido la lectura, pues permite el uso de explicaciones sencillas y amenas dejando el contenido más riguroso fuera de la narrativa.

Es notable que el texto no minimiza la importancia de las extinciones antropogénicas, o los daños al ecosistema, que hemos creado como seres humanos, así como lo mucho que esto nos han costado, no sólo materialmente sino en la experiencia del vivir. A nuestro ritmo actual tal vez seamos la última generación que pueda ver animales como elefantes, rinocerontes, tigres y osos en libertad y no sólo en los parques zoológicos.

Crónicas de la extinción es un buen texto que no sólo aporta datos, fechas y nombres sino que permite crear una sensibilización real sobre uno de los procesos más importantes de la evolución de la vida misma.

 

Autor:

Carlos Rubio AKA Chars Lector y vagabundo por placer, gusta del té verde, hacer fotografías, coleccionar discos, visitar museos y trabajar en restauración de áreas verdes, ama la vida silvestre. Trabaja como Técnico de campo Encargado de Flora, en el CICN Yumka, también imparte pláticas de cultura ambiental y biodiversidad.

Ilustración:

Lina Lucía Romero Salas. Nací en la ciudad de México, desde pequeña tuve inquietud por estudiar artes y fue al terminar esa licenciatura cuando decidí realizar una segunda licenciatura en biología porque siempre me ha llamado la atención la naturaleza. He realizado ilustraciones para distintos laboratorios y actualmente doy un taller de artes plásticas a niños de primaria.