El 20 de julio del año 2010, Daniel G. Gibson, J. Craig Venter, entre otros autores, publicaron para la revista Science el desarrollo de una bacteria sintética, es decir, un organismo alterado genéticamente que no comparte características con otros organismos que podemos encontrar en la naturaleza, por lo tanto, carece de progenitores.

Lo que pareciera hoy en día un tema de ciencia ficción, tiene ya una antigüedad de siete años en la realidad. ¿Qué es lo que sigue? Quizá la creación de células más complejas, como las eucariotas, tejidos y órganos.

El impacto que esto podría tener en el sector de salud es importante: se terminarían las largas listas de espera para trasplantes, disminuiría el rechazo inmunológico y aumentaría la expectativa y calidad de vida, al mismo tiempo que se reducirían los gastos en inmunosupresores. La culminación en este campo de acción sería la creación de seres completos y funcionales, animales y humanos sintéticos de diseño. Las preguntas obligadas son muy claras: ¿qué derechos tendríamos sobre los humanos sintéticos?, ¿cuáles son las necesidades que tendrían que satisfacer?

 

Nada nuevo bajo el Sol

En el año de 1968, el escritor de ciencia ficción Philip K. Dick, plantea una reflexión sobre estas incógnitas en su novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Este libro no sólo se adelanta a su tiempo, sino que también marca el inicio del cyberpunk, corriente de la ciencia ficción donde se mezcla la tecnología y la contracultura disidente, subterránea y rebelde de los años ochenta donde los temas principales son la invasión del cuerpo o la mente con miembros protésticos.

La novela transcurre en el año 2019, la Tierra ha sufrido los estragos de la radiación y la muerte de millones de humanos y animales orillan al hombre a buscar nuevos mundos donde habitar. Marte parece ser una buena opción, sin embargo se necesita de mano de obra para acondicionarlo a las necesidades humanas, para tal efecto se han creado humanos sintéticos. A pesar de que son parecidos a nosotros, tienen una vida media de 4 años y su mayor anhelo es ser libres. Por ello escapan hacia la Tierra, donde son ilegales y corren el riesgo de ser descubiertos y aniquilados.

Esta novela no sólo nos entretiene planteando un mundo impactante, oscuro y maravilloso, sino también nos propone reflexionar: ¿es justo matar humanos sintéticos por el simple hecho de serlo?, ¿cuál es el límite entre la vida artificial y natural? Y más importante aún, ¿qué es lo que nos da la condición de seres humanos? Phillip K. Dick nos da una pista: la empatía, o bien, la capacidad de ponerse en el lugar de otro y de sentir su dolor.

 

Del papel a la pantalla grande.

En 1968 Phillip K. Dick vende los derechos de su novela y en 1982 se estrena una adaptación de la misma: Blade Runner, dirigida por Ridley Scott y escrita por Hampton Fancher y David Webb Peoples; a pesar de que fue nominada al Oscar, no tuvo el impacto merecido en aquel entonces, no obstante, hoy en día es una película de culto obligada para todo cinéfilo y cienciaficcionero.

Previo a su muerte, Philip K. Dick logró ver parte del filme antes del estreno y le agradó bastante, así lo demuestra en una carta dirigida a Jeff Walker, productor:

“Blade Runner va a revolucionar nuestro concepto de lo que es la ciencia ficción, y aún más, de lo que puede ser”.

 

Una Franquicia

En 2017 llegó a la pantalla grande la segunda entrega de esta adaptación, Blade Runner 2049, producida por Ridley Scott bajo la dirección de Denis Villeneuve, y con el guión de Hampton Fancher y Michael Green. Tiene lugar treinta años después de la primer película y en ella el oficial K, (Ryan Gosling) del departamento de policía de Los Ángeles, saca a la luz un secreto que puede cambiar el destino de la sociedad. Esto lo lleva a buscar a Rick Deckard (Harrison Ford), quién lleva desaparecido 30 años.

A su vez han surgido tres mediometrajes que cumplen con conectar ambas películas expandiendo el universo de Blade Runner: Black Out 2022, 2036: Nexus Daw y 2048: Nowhere to Run (que puedes ver aquí).

 

Anticipación científica

Vivimos en una época donde los avances tecnológicos compiten con los escenarios más sublimes de la ciencia ficción, por ello es que este género también es conocido como Literatura de Anticipación Científica. Phillip K. Dick probablemente nunca imaginó del desarrollo de bacterias sintéticas, sin embargo, este visionario autor, puso en la mira algunos problemas éticos a los que, quizá, podríamos enfrentarnos en un par de décadas.

Autor: 

Adriana Letechipía Salcedo es presidente de la Tertulia de Ciencia Ficción de la Ciudad de México, tiene una Maestría en Ciencias en Biomedicina y Biotecnología Molecular por parte del Instituto Politécnico Nacional y es colaboradora de La Bombilla.

Diseño:

Bernardo Ortega. Artista Visual. Es estudiante en la Facultad de Arte y Diseño de la UNAM. Se especializa en el uso de técnicas de imagen bidimensional, específicamente en litografía, fotografía, imagen digital, pintura y dibujo a gran y medio formato.

Referencias:

Gibson DG, Venter JC, et altros. Creation of a bacterial cell controlled by chemically synthesized genome. Science. Jul 2, 2010. Vol 329. Issue 5987, pp 52-56